viernes, octubre 28, 2005

Mayoría de edad

Hoy ha sido un gran día para mí...no todos los días de la vida pasa esto. Cuando mi madre me ha llamado esta mañana, ha acompañado el clásico "Juan Carlos, arriba" con un "Felicidadeees...", y ha sido entonces cuando me he acordado de que hoy, precisamente hoy, me convertía en un viejo dieciochoañero...y me he levantado con ánimo, decisión y buen humor. Y aunque al principio el día parecía predispuesto contra mí (ha sido el primer día que cojo el autobús en lugar del tren para ir a la Universidad y, cómo no, la puñetera lluvia ha provocado atascos de alivio que me han hecho llegar bastante más tarde de lo que yo tenía previsto, además de tener que hacer un recorrido harto absurdo desde donde nos ha dejado hasta la Facultad, acabando empapado y rezongando), luego han empezado a cambiar las tornas. Todos mis compañeros se han acordado, y a lo largo del día he ido recibiendo llamadas del resto de mis amigos, de mi familia, etc. Ha sido muy gratificante, y más en una ocasión como esta (que, como decía al principio, no se produce todos los días)...¡dieciocho ya! Debo advertir a la gente que me pregunta "qué se siente con dieciocho años" que yo me siento igual que siempre...tal vez un poco más achacoso (aunque el trancazo va mejorando) y ya con alguna arruguilla.(Florecilla, tenlo en cuenta, que tampoco te pilla muy lejos).
No pretendo publicar un post extra largo...sólo quiero que sea un pequeño homenaje para todos vosotros. Que es genial cumplir años estando rodeado de gente tan estupenda, y que muchas gracias a todos: amigos, compañeros, familia, parientes lejanos, Ester, etc.etc.etc.
Nada más era eso...me voy a cenar, que se enfría la comida. Gracias de nuevo...un abrazo

jueves, octubre 27, 2005

Que no nos pille con él

Bueno, bueno, bueno...por fin hemos conocido la verdad sobre el asunto que ayer no nos dejaba dormir...esta mañana ha llegado el profesor de Geología y nos ha explicado que la actividad que tenían programada era un simulacro de evacuación por incendio. No, no habéis leído mal: ¡un simulacro de evacuación por incendio! No era, ni mucho menos, lo primero que nos habíamos esperado, pero está bien probar cosas nuevas...la clase de Geología ha transcurrido sin novedades, así que ha sido al final de la clase de Matemáticas cuando hemos oído la alarma. Lo malo es que, al estar sobre aviso, la sincronización para la evacuación ha sido perfecta, dándonos tiempo a recoger todo lo que teníamos por en medio. Y así pierde la gracia...habría sido bastante más divertido si no hubiéramos sabido nada, puesto que así sería si se declarase un incendio de verdad.
Pero bueno, a lo que íbamos...después de recoger las cosas y salir de clase en perfecto orden, Álvaro (que parece haber nacido en la Universidad) me ha informado de que conocía un atajo para salir del edificio. Y ha cumplido con creces: mientras todos los demás se precipitaban como borregos hacia la entrada principal, él y yo nos hemos dirigido hacia la salida de incendios, por donde hemos podido escapar del supuesto fuego con total calma y sin agobiarnos con la multitud (porque, de hecho, sólo nosotros dos hemos salido por ahí, je je je). Una vez fuera, ya a salvo, hemos buscado el punto de encuentro a la entrada del edificio, por donde no paraba de fluir una enorme marea humana, y nos hemos quedado charlando con la gente hasta que todos han estado fuera. Luego, mientras los estudiantes pensábamos que hacía muy buen día y que deberíamos quedarnos allí ya que estábamos, los profesores manifestaron su desacuerdo instándonos (o empujándonos) a entrar en clase de nuevo.
Durante el camino, fuimos comentando la jugada paso a paso: los pros, los contras, qué nos ha gustado más, qué cambiaríamos...coincidimos en una cosa: lo mejor fue cuando sonó la alarma y el profesor de mates, poniendo cara de "mierda, ya me han fastidiado la clase", dejó de escribir y fue el primero en largarse...(cuando se suponía que era él quien nos tenía que guiar hacia las salidas), provocando así que nos quedásemos solitos y desamparados. Vamos, que si algún día se declara un incendio de verdad, espero que no sea durante su clase. Que sólo le ha faltado arrojar la tiza al suelo y abalanzarse sobre la puerta al grito de: "¡Socorrooo!¡Los profesores primerooo!"

miércoles, octubre 26, 2005

Bienvenido a bordo

Hoy me he vuelto a levantar con la carraspera, a la que ya hay que sumar dolor de garganta propiamente dicho, congestión nasal, estornudos, toses descontroladas, cansancio, malestar general y fotofobia. Ha sido, como véis, uno de esos días en los que la vida nos sonríe desde el primer momento y todo es felicidad y alegría. En la Facultad, hemos estado de consenso para decidir si el día 31 hay o no hay clase. Aún no nos hemos decantado por ninguna opción, era mucho pedir. Además, en la hora de Citología, la profesora nos ha dejado en ascuas al mencionar que mañana han organizado algo que para nosotros va a ser una sorpresa muy agradable. Como es lógico, no hemos podido tirarle de la lengua y la expectación ha creado un clima de tensión, violencia e incertidumbre en la clase. Habrá que esperar...
Pero bueno; la cuestión es que después de volver de la rehabilitación (hoy hemos aprendido a cocinar solomillo con salsa de queso de Cabrales, pero no con Arguiñano, sino con el de Telemadrid, cuyo nombre no conozco), mi padre ha llegado a casa después de su viajecito. Eso ha significado, por ejemplo, no tenerme que ir a buscar a mis hermanas, con lo que la tarde ha sido bastante més tranquila. Y lo agradezco, porque estoy hecho una piltrafa. Y, a eso de las seis de la tarde, ha llegado el gran momento: ayer por la tarde recibí una llamada de José Luis, uno de los sacerdotes de la parroquia de aquí, para ver si estaba interesado en hacerme cargo de una manada...esteee, perdón, grupo de niños a los que dar catequesis. Concertamos una cita para hoy, y allá que me he ido, con mi carraspera y mi voz de ultratumba y mi congestión y todo lo demás, dispuesto a ingresar en la plantilla de jóvenes catequistas de este lugar.
Y así ha sido. Después de hablar un rato, hemos quedado en que volviese a las 8:00 (joééé...) para conocer a mi compañera e ir familiarizándome con los niños. He llegado puntualmente y me he encontrado con un grupo de siete chavales (sospecho que no estaban todos los que son) de doce y trece años, que me han causado una buena primera impresión, así como mi compañera, Mar, una catequista con experiencia que me instruirá en el arte de manejar a estos chicos. Yo, como joven aprendiz que soy, he decidido empezar con buen pie (lo primero que he hecho ha sido quedarme con todos los nombres, y eso ya tiene mérito) y he puesto mucha atención en todo lo que se me ha dicho. Espero haber causado yo también una impresión favorable, aunque no ha sido fácil, ya que entre la voz de carraca que se me ha quedado, la boca permanentemente abierta luchando por respirar y los ataques de tos asesina, a los ojos de los niños debo de haber parecido un demente peligroso, nada recomendable. Por lo demás promete ser muy interesante, la verdad, aunque Mar ya me ha advertido: "No son tan buenos como parecen, hay que tener mucho cuidado..."
Así que aquí estamos...como ha dicho José Luis, "Bienvenido a bordo". Espero que se me dé bien...si sobrevivo a las primeras reuniones, ya os contaré...aunque de momento tengo toda una semana antes de enfrentarme a mis pequeños monstruitos. Vayamos con calma.

martes, octubre 25, 2005

Hoy no estoy para escribir

Pues eso, que hoy no hay post. ¿Y por qué? Porque llevo dos días que no puedo con mi alma. Estoy hecho una birria, y no es plan de ponerse aquí con el ordenador a escribir chorraditas... no intentéis convencerme, por favor, no lo pienso hacer. Vosotros probablemente tampoco lo haríais si hubiérais pasado dos días como estos:
Ayer: me levanto con una ligera carraspera. Bueno, no pasa nada. Debí de coger algo de frío en algún momento y se ve que me ha afectado ligeramente...no es para preocuparse. Después de desayunar salgo hacia la Universidad, como cada día. En la estación de tren me encuentro con unos cuantos colegas y nos quedamos charlando animadamente un ratito...y otro...y otro... hasta que nos damos cuenta de que el tren debería haber pasado hace cinco minutos, y no ha sido así. El muy desgraciado tiene la osadía de llegar otros diez minutos tarde, con lo cual salimos un cuarto de hora después de lo acostumbrado (que no es que fuésemos a llegar tarde, sino por quejarnos de algo). Al ir a entrar, resulta que la puerta que más cerca nos pilla está con un mal día y no se abre, así que salimos corriendo hacia la siguiente para no perder el tren...proceso que se repite a la hora de bajar, para estupefacción de todos.
Una vez en la Universidad, me encuentro con que no soy el único que tiene la garganta irritada...el bueno de Álvaro está bastante peor que yo, y tiene un timbre ronco que contrasta una barbaridad con su voz normal, bastante suavecita...después de las clases, que para ser lunes han estado bastante bien, me toca rehabilitación...sesión de bici y otro montón de cosas mientras en la tele nos ponen el programa de Arguiñano (sufro mucho y me parece oler la comida que está preparando). Después me voy a casa para disfrutar con calma de una agradable comida...¿he dicho con calma? Os he mentido. En cuanto termino, salgo escopetado hacia el colegio de mis hermanas para recogerlas, por aquello de que mi padre está de viaje. Una hora hasta allí entre autobús y metro...y luego otra hora de vuelta, cargado con la mochila de gimnasia de Amalia. Según llegamos a casa, Athos me mira con esa carita de bueno que desarma a cualquiera (qué espabilao) y, claro, me lo tengo que llevar de paseo. Pero es que a la vuelta, no bien acabo de poner un pie en casa con la intención de merendar algo, Amalia se asoma y, poniendo una cara de buena que pretende ser tan convincente como la del perro (sin conseguirlo), me pide que vaya con ella a la papelería. Pues hala; allá que vamos...vuelvo, publico el post de ayer, ceno, me tomo un Efferalgan (mi garganta está empeorando) y me voy a dormir.
Hoy: me despierta mi madre. En cuanto le digo hola, me dice aterrada: "Dios mío, qué voz tienes". Y es que es verdad: lo de la garganta ya es bestial, la siento como lija, y mi voz, que ya de por sí es un poco de ultratumba, está hoy con una ronquera que le habría puesto los pelos de punta al mismísimo Satanás. Desayuno, tren, me encuentro con mis colegas, Facultad (-¿Cómo estás, Álvaro?(toso) -Bueno...(tose) por aquí, tirando...(tosemos))...
Después, más rehabilitación con Arguiñano. Y luego, después de comer (en casa de mi abuela paterna, ya que hoy mi madre tiene que ir al médico) me voy otra vez a por mis hermanas. Viaje de ida, de vuelta cargando con la mochila de Amalia, llegar a casa, poner un poco de orden, paseo al perro, cena...
Y ahora, por fin, he conseguido unos minutos de relax y sosiego...¿y pretendéis que los emplee en postear? Vamos, anda...os ruego que lo entendáis, que estoy matao...así que ya os contaré algo cuando me haya recuperado. Hasta entonces, por favor, dejadme respirar. Os pido disculpas...

lunes, octubre 24, 2005

No hay mal que por bien no venga...

Ahora que ya conocéis un poco a mi familia, vamos a seguir por esos derroteros...este verano estábamos de vacaciones en Francia, navegando por los canales del sur con un barco que habíamos alquilado y amarrándolo cada poco en la orilla para visitar los pueblos de nuestro recorrido. Los protagonistas somos los de siempre: mis padres, Kin, Celia, mis hermanas, Carlos y Javi...el tercer día de viaje hicimos parada en Sète, una ciudad muy bonita y bastante grande, a cuyas afueras cogimos un autobús para llegar al centro. Durante el trayecto fuimos de buen rollito, gastando bromas e incordiándonos los unos a los otros. Buen rollito que continuó al llegar a nuestra parada, donde la mayor de mis hermanas, Amalia, y mi primo Carlos empezaron a perseguirse mutuamente. Yo, ignorando que tenía ante mí a dos asesinos en potencia, me reí un rato con sus ocurrencias...hasta que pasó lo que pasó. En un momento dado, la persecución les llevó hacia el sitio donde estábamos todos los demás, tranquilamente y sin meternos con nadie. Y se pusieron a orbitar a mi alrededor, Carlos perseguido y Amalia persiguiendo. Al principio no les puse ninguna pega, pero llegó un momento en que sus continuas vueltas me impidieron todo movimiento para alejarme de allí...hasta que me empezaron a agobiar y ensayé un nuevo intento de fuga. Y fue JUSTO en el momento en que cambiaba de postura para dar un paso, cuando Carlos, que pasaba junto a mí como una bala, me utilizó de punto de apoyo para coger velocidad (agarrándoseme y cargando todo su peso en el aire sobre mí). Claclac, sonó mi rodilla derecha al salirse de su sitio y volver a él a gran velocidad. Spaff, sonó mi cuerpo al impactar contra el duro suelo. ¡Auggghh!, sonó mi garganta...
Después, en el suelo, me estuve debatiendo entre dos sentimientos: por un lado, el dolor terrible que me subía por toda la pierna. Por otro, las ganas de salir corriendo detrás de aquellos dos y acabar con sus vidas antes de que tuvieran tiempo de cometer más crímenes... pero evidentemente no pude hacerlo, ya que no podía correr. Hubo que conformarse con el dolor.
El resto del viaje lo pasé con un bulto horrible donde antes tenía la rodilla, que me dolía de una forma persistente y cansina; unos días después, cuando nos fuimos a Alicante para pasar un par de semanas como cada año, me hicieron una resonancia magnética y todo tipo de pruebas, diagnosticándome una fractura trabecular con yo qué sé qué más...y recomendándome reposo y rehabilitación. El resultado fue que estuve andando con muletas durante algo más de un mes, y que cuando volvimos aquí empecé con la rehabilitación de marras. Y aunque al principio no llevaba nada bien lo de estar lisiado, luego resultó que, gracias a un justificante del centro de rehabilitación, pude cambiar el horario de mis clases en la Universidad de tarde a mañana (un objetivo que andaba persiguiendo desde hacía mucho)... no sé qué hacer: ¿me cargo a los psicópatas que atentaron contra mi vida...?¿les doy las gracias...?¿se lo agradezco mientras me los cargo...?

domingo, octubre 23, 2005

Anécdotas de una comida familiar

Ayer nos fuimos a comer al Ribs para celebrar el cumpleaños de mi abuelo (parece que todo lo que os cuento está relacionado con la comida). En fin, la cuestión es que estábamos allí con la familia de mi madre en pleno, riéndonos y hablando. Estaban Javi y Carlos, dos de mis primos pequeños, hijos del hermano de mi madre, al que conocemos como Kin. Mientras los mayorzotes nos atiborrábamos de costillas a la barbacoa y demás manjares, los niños (Carlos y mi hermana pequeña) se pidieron un menú infantil. El bueno de Javi no se podía pedir gran cosa, ya que aún es un bebé...la comida transcurrió con normalidad (o con toda la normalidad que se puede esperar de mi familia), hasta que la camarera trajo los regalos de los menús de los niños: unas gafas de juguete con animalitos en la parte de arriba que mueven los ojos (cuando tenga algo de tiempo os pongo un enlace porque no tienen desperdicio, pero dejadme que les saque una foto primero). El caso es que al pequeño, aunque no había comido nada, le trajeron otras. Javi estaba en brazos de Kin y la camarera, al acercarse, dijo: "Toma, guapo, aquí tienes", ante lo cual mi tío, visiblemente entusiasmado, responde: "¡Ah, pues muchas gracias!" y se las pone. Entonces, mi tía Celia le dice: "Kin, son las del menú infantil". Y él, todo serio, mira las gafas, mira a Javi, mira a los otros dos niños y enuncia su conclusión: "Ah, o sea que... ¿lo de "guapo" iba por Javi...?"
Ésa, la primera...pero la cosa no acaba aquí. Un rato después, cuando ya habíamos terminado casi todos de comer, nos traen unos platitos con agua, jabón y una rodajita de limón, para limpiarnos los dedos churretosos de grasaza y salsa barbacoa...pues fue cuestión de un nanosegundo de descuido que el pequeño Javi metiese la cuchara en el plato y se tragase una buena cantidad de agüita jabonosa...¡hmmm, qué ricaaa! La única forma de que este niño no se coma algo es ponerlo fuera de su alcance, porque él no sabe distinguir un potito de un frasco de aguarrás.
Ésa, la segunda. Pero aún hay más, porque un rato después, se hizo evidente que había que cambiarle el pañal al niño...así que allá se fueron Kin y Celia, con Javi a cuestas, para quitarle de encima ese pequeño engorro. Cuando volvieron, yo le noté al niño algo diferente...y aunque al principio no caía en qué podía ser, después de fijarme mejor me di cuenta. Le digo a Kin: "Oye, ¿el pantalón que lleva Javi es el mismo que antes?", y él, sonriéndome, me contesta: "No es el mismo pantalón, ni el mismo body, ni la misma camisa...¡le hemos tenido que cambiar todo!"
Y, mientras yo me pregunto cómo ha sido posible semejante prodigio, el pequeño me mira, satisfecho y sonriente...

sábado, octubre 22, 2005

Heroísmo y gallardía

Sucedió hace unos días...me iban a operar de un lunar horroroso y peludo que tenía en la nariz desde hacía por lo menos diez años...ha sido mi primera operación y estaba algo nerviosillo, como es lógico. Sin embargo, cuando concertamos la cita para la operación, el dermatólogo me dijo: "Vente tranquilo y desayunado". Así que a medida que iban pasando los días, me fui mentalizando que no era nada de lo que hubiese que preocuparse.¿Qué es un lunar comparado con las terribles lesiones de las que tienen que ser operados los deportistas profesionales casi a diario? Y ellos las afrontan como unos machotes... nada, Juan Carlos, que será cosa de un minuto y ni te enterarás... con lo cual amanecí el día de la operación despejado y tranquilo. La verdad es que fue un lujazo, porque me llevaron mis padres y nos fuimos a desayunar a un Vip's que había cerca. Yo decidí seguir el sabio consejo del doctor y engullí el llamado "superdesayuno" (dos huevos fritos, patatas fritas y un suculento filete de ternera acompañado de una hogaza de pan con mantequilla). El resultado fue que, al acabar de desayunar, me había olvidado por completo de la operación. Fue entonces cuando recibí un mensaje de mi gran amigo de la Facultad, Álvaro, en el móvil. Pensé: "Qué majos, se acuerdan de que tenía operación"...y fue entonces cuando recordé el verdadero motivo de mi visita al Vip's. Y fue entonces cuando me empezó a entrar una angustia muy grande, muy grande...¡enorrrme! Me empecé a imaginar la anestesia local, el bisturí eléctrico con el que se hacen estas cosas, los puntos que en principio me tendrían que dar (y que al final no hicieron falta) y se me quedó muy mal cuerpo...lo cierto es que habría huido de allí lo más rápido posible, pero no había tiempo porque ya nos íbamos. Así que volví a la realidad y me vi obligado a responder el mensaje de Álvaro. A este chico le entusiasma todo lo antiguo, y gusta de hablar utilizando expresiones medievales y similares, así que su simpático mensaje decía: "¡Que salgáis bien librado de esta lid a la que con gallardía os enfrentáis!". Como soy un chico muy sincero, el mensaje que recibió él en respuesta al que había enviado era el siguiente: "Agradezco a vuesa merced sus desvelos por mi persona, mas ya hablaremos de mi gallardía en otra ocasión más propicia, pues más bien estoy con los míos atributos bajo la gola..."

viernes, octubre 21, 2005

Athos


Porque, aunque no puede hablarme, sé que debe de pensar cosas parecidas cuando le doy estas decepciones, el pobre...
Como habréis podido imaginar, Athos es mi perro. Sus andanzas van a dar para más de un post y pongo esta a modo de introducción...disculpadme si aún no domino mucho la técnica para que se vea del todo bien, sin quedar así borroso...ya os contaré más.

jueves, octubre 20, 2005

Moura



Me apasiona la música. En concreto, la música celta. Otras personas tocan instrumentos como la guitarra, el piano...cosas normalitas. Yo, poco convencional, toco la gaita..."y los demás la padecemos", como suele decir mi padre. Supongo que en parte tiene razón, porque la verdad es que la potencia sonora del cacharrito no tiene nada que envidiar a las típicas bocinas que lleva la gente a los partidos de fútbol...pero al menos mi abuela materna, nacida en La Coruña, está muy satisfecha de que a uno de sus nietos le haya salido el gen gallego.
Esa que véis ahí es mi compañera de fatigas. Desde que, estando de mercadillo medieval, vi pasar a una banda de gaiteros llamada Lume de Biqueira (un saludo desde aquí a toda la gente que me ayudó a adentrarme en el maravilloso mundo de la música: Fani, Jose, Víctor, Bele...), supe que ese instrumento y yo estábamos predestinados a encontrarnos. Ahorré y ahorré, y finalmente la conseguí. Es una de mis posesiones más preciadas(en todos los sentidos), e incluso le puse nombre: Moura.
Las mouras son unos personajes míticos del folklore gallego, y la verdad es que el nombre le viene que ni pintado, porque me basta con cogerla y hacerla sonar para verme transportado a un mundo distinto, un mundo de frondosos y verdes bosques donde los seres fantásticos habitan por doquier...un mundo al que la niebla hace parecer un paisaje de cuento, un mundo donde la lluvia induce a la reflexión y da vida a todo lo que toca...un mundo donde la magia abunda, donde los mariñeiros se hacen a la mar en sus vetustos barcos y las meigas preparan sus pociones, donde por todas partes se puede oír esa fantástica y melódica música que es capaz de hacerme pasar horas y horas muertas sin prestar atención a nada más...un mundo de muiñeiras, corredoiras, alboradas, bruxas, vieiras, mares y antiguos y gloriosos edificios...un mundo donde cada piedra encierra una leyenda...así es Galicia.
Y, mientras yo me veo transportado a esos idílicos paisajes, el resto de los habitantes de la casa se ven obligados a "transportarse" literalmente a algún lugar tranquilo, por lo menos a cincuenta metros de donde yo esté en ese momento, en busca de paz y silencio.

miércoles, octubre 19, 2005

Cosas del metabolismo

Soy incorregible. No tengo remedio, y es que no lo puedo evitar...me dicen “Nos vamos a comer a Meze”, y yo me froto las manos. Meze es un restaurante de buffet libre que hay por la zona de Las Tablas. Y a mí estas cosas de "coma todo cuanto quiera por un precio único y módico" me parecen un buen invento. Así que, claro, ya se sabe...llegamos allí y, en cuanto veo la barra autoservicio del buffet, es cuestión de segundos que, en plan Homer Simpson (ojos entrecerrados, mirada perdida, sonrisa de satisfacción mientras digo: "Hmmm, pizza; hmmm, filete a la plancha; hmmm, tallarines") me arme con un plato y empiece a servirme todo lo que tengo a mi alcance. Ensalada de pasta, panecillos con queso, pizza, etc.etc.etc. hasta conseguir una generosa ración de una gran variedad de cosas en un solo plato. Pero la cosa no acaba aquí, porque, según termino, la operación se repite...es un ciclo cerrado. En cuanto completo la segunda ronda, viene una tercera, y una cuarta...hasta tal punto que, cuando toca levantarse para irse (después del postre, claro), me tengo que acordar de abrocharme de nuevo el cinturón y los botones del pantalón. Luego, claro, no como nada en todo el día (procuro evitar cualquier proximidad con la comida porque, después del atracón, el mero hecho de verla puede hacer que caiga fulminado). Pero...¿por qué esa actitud devoradora? ¿No me preocupa mi salud? No es nada de eso, es que, sencillamente, cuando me despierto a la mañana siguiente no queda ni un solo vestigio de los excesos del día anterior: el cinturón me abrocha donde siempre, no noto pesadez...¡lo he quemado todo!y esto no se debe a que me mate precisamente a hacer ejercicio, sino a que mi organismo, por sí solo, se encarga de degradar automáticamente todo aquello que no encaja bien...son cosas de mi metabolismo, que salió un poco trastornao. Y a mí me viene de perlas...aunque tiemblo pensando que tarde o temprano llegará el día en que a mi metabolismo le dará por decir "Hasta aquí hemos llegado, majo", y entonces empezaré a notar cada bocado de más que coma. Y cuando eso ocurra...huy, cuando eso ocurra...
P.D: aprovecho para recomendar el restaurante a todas aquellas personas que quieran probar (no hace falta tener un metabolismo como el mío), porque el sitio, francamente, vale la pena. Lo encontraréis en Las Tablas, calle María Tubau, 15. (Al lado de los estudios de Tele5). ¡Buen provecho!

martes, octubre 18, 2005

Quisiera aprovechar...

...que tengo blog para hacer algo que debí haber hecho hace mucho tiempo. Sé que el post puede acabar siendo peligrosamente largo, o que puedo estar cayendo en un tópico, pero tengo que hacerlo. Los que me conocéis sabéis que me cuesta mucho exteriorizar mis sentimientos, así que os hablaré desde aquí, con todo organizado en la pantalla del ordenador.Siempre he dicho que son las pequeñas cosas, los pequeños detalles del día a día los que te alegran la vida, así que quiero daros las gracias a todos:
-Gracias a mi familia, por todo lo que me han dado y me siguen dando ahora...a mi madre, aunque a veces la saque de quicio...
-Gracias a mis amigos de toda la vida (jóvenes y no tan jóvenes), porque me han hecho ver que, aunque todo fuese mal, siempre habría motivos para luchar, para seguir adelante...para vivir...
-...y gracias a Ester, porque sólo pensar en ella es suficiente para recordármelo.
-Gracias a Celia y Elvira, por los 45 minutos de paciencia que demostraron el otro día hasta que me enseñaron a programar el blog...
-Gracias a los nuevos amigos de la Universidad, que han demostrado ser gente increíble con la que podré contar siempre.
-Gracias a Nepomuk (una chorrada tan grande como poner un comentario en el blog de alguien puede animarle un montón a uno.Muchísimas gracias).
-Gracias a la comunidad Sa-Fa, por todo el tiempo que hemos compartido juntos...
-...y gracias a los grupos de la parroquia de aquí, por el tiempo que compartiremos a partir de ahora.
Finalmente, y esto es lo que más me costaba sacar al exterior, he de dar las gracias a una persona de mi día a día, un amigo de siempre...aunque para hacerlo, se requiere una breve introducción:
Corría el curso académico 2003-2004 (hacíamos 1º de bachillerato), cuando al hermano Alberto se le ocurrió pasarse por clase para hablarnos de la vocación. Al final de la charla, dejó en el aire el poner una fecha para unas "convivencias vocacionales". Al ver que yo estaba dudando si apuntarme o no, este compañero me dijo burlonamente:"Qué, ¿te vas para cura o qué?"
Yo le dije:"No, hombre, pero sí es bueno plantearse qué es lo que Dios quiere de nosotros,¿no?".Y él contestó:"Ya, pero tú siempre has tenido muy claro a qué te querías dedicar...",a lo que yo respondí: "Sé lo que quiero hacer, pero...¿es lo mismo eso que la vocación?",y entonces él, con una sencillez absoluta, me dijo: "Mira, Juancar...lo que Dios nos pide es que hagamos lo mejor posible aquello que nosotros deseamos hacer".
Un comentario casual, sin importancia, una chorrada del día a día...pero si hubieras visto la cara que se me quedó, Miguelón, habrías sabido que desde ese momento hay algo que te agradeceré toda la vida...he tardado mucho en decírtelo, pero aquí está...muchas gracias.
Gracias a ti, y gracias a todos...un abrazo.

lunes, octubre 17, 2005

Trabajos manuales

Siete asignaturas este curso. En el primer cuatrimestre, cinco. Lo que se traduce en cinco "fichas de personal" a entregar a cinco profesores distintos. Cómo no, llego a casa y no tengo suficientes fotos de carnet como para rellenar todas. Cómo no, dejo hasta el último día el escanear alguna. Y, cuando conecto el escáner y saco una copia más o menos aceptable, no sé seguir. Yo y la informática no nos llevamos muy bien, así que pido ayuda al único ser que podría sacarme de una situación así: mi padre. Él se encarga de hacerle los apaños, ponerla a tamaño adecuado, colocarla bien recta, hacer varias copias...en fin, todo lo que había que arreglar cuando se tiene un hijo que entiende más de armas medievales y de las inflexiones fonéticas del idioma élfico de "El Señor de los Anillos" que de ordenadores. Y, finalmente, me enseña un par de filas de fotos que parecen sacadas de un laboratorio fotográfico. "Perfecto" -digo yo. "¿Te vale así o ponemos más?" -me pregunta él. "Pues...ahora que lo dices...pon otra fila, así tengo de sobra para los dos cuatrimestres" -respondo yo, prudentemente. Así lo hace, tras lo cual procede a imprimirlas. Una vez que tengo el resultado en las manos, le digo: "Mmmhhh...¿no sería mejor en papel fotográfico?" y él accede a imprimirlas de nuevo mientras masculla: "Macho, a ver si te aclaras". Ahora sí que están bien; listas para ser recortadas y pegadas; cómo no, no tenemos pegamento de barra; cómo no, lo más parecido que hay es cola blanca de uso universal. Bajo al sótano y empiezo mi labor: con un palito, cojo cola y la extiendo cuidadosamente sobre la parte de atrás de la foto. La pego con sumo cuidado, y luego empleo cinco largos minutos en limpiar todos los restos asquerosos de cola que se han quedado por fuera de los bordes. Al hacerlo, me cargo la tinta del papel fotográfico. Vuelta a empezar: mojo el palito, extiendo el pegamento, limpio, limpio, limpio...después de cargarme otras dos fotos más, parece que he conseguido pegar todas las fichas, así que las subo para rellenar los datos personales: nombre, apellidos, dirección, teléfono, etc., una vez, dos veces, tres veces, qué peñazo de tarea...hasta que las completo. Satisfecho, las guardo para entregarlas al día siguiente.
Llegamos a la Universidad; al separar la ficha de Física de las otras, constato horrorizado que se había pegado a la de atrás, con lo cual me he cargado la foto de la ficha de Química. Calma, Kilian...respira hondo...eso es. Pido un pegamento para intentar arreglar el destrozo; cómo no, nadie tiene. En esto, mi compañero de mesa se me acerca y me dice: "¿Qué pasa?" a lo que yo respondo: "Nada, que la ficha de Química ha quedado un poco impresentable...". Y entonces, sin podérmelo creer, le oigo decirme: "Tranquilo, hombre, que para Química no hace falta traer ficha...es más, sólo las necesitamos para Física y Geología..."

domingo, octubre 16, 2005

Introducción

Hola, estoy aquí pensando cómo daros la bienvenida a este blog, pero como no se me ocurre nada original...en fin, veré qué puedo deciros.Soy lord Kilian y acabo de introducirme en este fascinante mundillo...ya os iré contando más, que de momento estoy un poco espeso y no sé qué poner.Eso sí, deciros que espero que lo disfrutéis...ya sabréis de mí. ¡Hasta otra!